Construir los caseríos y las casas-torre que pueblan Enkarterri no fue tarea fácil. Hacían falta más de 3.000 clavos por cada edificio y los fabricaban aquí, en la ferrería El Pobal. Y no sólo clavos: también arados, guadañas, enrejados... e incluso las espadas con las que se batían en duelo los señores feudales.
Muskiz ha mantenido viva la llamada de la ferrería (construida en un bello paraje sobre el lecho del río Barbadún) desde el siglo XVI. El Pobal puede visitarse de martes a domingo, pero los sábados a las 12:00 el maestro ferrón nos sorprende con una demostración en vivo que envuelve en fuego el viejo edificio.