1931 — DECLARADAS PATRIMONIO NACIONAL
En la carretera de Perales a Tielmes, nada más pasar el puente de la N-III, se levanta la pared caliza donde se ubican los famosos cuencos prehistóricos. Son unas 47 las cavidades abiertas en la montaña, algunas de ellas con importantes dimensiones.
Hay referencias de materiales arqueológicos desde el neolítico, época a la que pertenecen los primeros utensilios líticos encontrados en la zona. Así mismo en las cercanías del Risco se han podido recoger importantes colecciones de material técnico (puntas de flecha, perforadores y cuchillos de sílex) y multitud de restos cerámicos de la Edad del Bronce.
Según algunos investigadores, estas cuevas albergaron a los Caracitanos, una tribu carpetana a la que el general romano Sertorio, en el siglo I a.C., sometió tras ordenar a sus tropas que levantaran mucho polvo, que al ser arrastrado por el fuerte viento entró en las cuevas y sofocó a los moradores. Un dato curioso que corroboraría que en las inmediaciones se produjeron combates, es la aparición de proyectiles de onda fabricados en plomo y que confirmaría la verosimilitud de las narraciones de las fuentes antiguas.
En época medieval, durante la dominación musulmana, las cuevas siguieron habitadas a tenor de los fragmentos de utensilios y cerámicas que fueron recogidos por estudiosos y eruditos a lo largo de las primeras investigaciones que se realizaron sobre el Risco en el siglo XIX.
La continuidad del poblamiento en el Risco se pro longa hasta bien entrado el siglo XX y hoy todavía es posible entrevistar a personas que vivieron en él. De esta forma, las cuevas sirvieron como vivienda, refugio, almacén y granero, para una población que vio en la vivienda rupestre una solución óptima en un entorno geológico favorable.

