Antes de 1600, en este lugar existía una pequeña ermita dedicada a San Sebastián. Ese mismo año, la Sagrada Imagen de la Virgen de La Antigua fue trasladada aquí, adoptando la advocación de Nuestra Señora del Consuelo. La Ermita posee una fachada de estilo barroco, sobrio, enriquecida con detalles de arquitectura clásica. Su interior, simple pero lleno de serenidad, alberga una nave central que resalta por su armonía y sencillez. Sobre el altar, se eleva una impresionante cúpula adornada con exquisitas y coloridas pinturas sacras de 1707. La sagrada imagen de Nuestra Señora Virgen del Consuelo se encuentra resguardada en un elegante camarín, integrado al retablo mayor de la Ermita, creando un espacio de profunda devoción y belleza.

