Se desconoce con exactitud en qué fecha fue construida la iglesia, aunque todo parece indicar que data del siglo XVI, siendo de estilo renacentista. Construida en piedra tallada, tenía un total de 11 altares y albergaba en su interior piezas artísticas de notable valor, como un cuadro de Jesús cargando la Cruz, de Luis Morales El Divino.
En la Guerra Civil fue saqueada y destruida y en 1951, reconstruida, perdiendo una serie de dependencias: la capilla del Santísimo Cristo, el Baptisterio, la Tribuna del Coro, el Pórtico de acceso, que fue sustituido por uno de menor tamaño y además se redujo el volumen de la nave central, destruyendo un tramo que hoy en día está ocupado por el Despacho Parroquial. En conclusión, antes de su destrucción, la iglesia era bastante más grande que la actual.
Si se presta atención, se podrán observar las cuatro cabezas talladas en estilo románico, que se encuentran en las esquinas de la torre. El 15 de mayo, San Isidro Labrador es sacado en procesión, se le lleva a la parte alta del pueblo y se bendicen los campos para que den buena cosecha.
El cuerpo incorrupto de Francisco de Vera Collantes
En la iglesia, bajo el cuadro atribuido a Divino Mora les, existía un arcón en el que se conservaba el cuerpo incorrupto, visible a través de unos cristales, de don Francisco de Vera Collantes, hidalgo de Corpa. Resultó asesinado por un escultor, probablemente pagado por terceras personas, el 8 de octubre de 1626, agonizando durante un día completo, en el que perdonó e incluso prestó auxilio a su propio asesino. Cincuenta años después se encontró su cadáver incorrupto e íntegro, cubierto por el hábito de la orden de Montesa, de la que era caballero. El cadáver incorrupto se llevó al interior de la iglesia, donde estuvo muchos años. Está documentado que durante la Guerra de Inde pendencia (1808 – 1814) soldados franceses arrojaron su cuerpo desde lo alto del campanario. Ya en el siglo XX, en la Guerra Civil, el cuerpo fue enterrado en el patio posterior de la iglesia para evitar que fuera des trozado. Cuando acabó la guerra, se realizaron excavaciones para recuperarlo, pero nunca se encontró el cuerpo incorrupto, que desde entonces está desaparecido.

