La Iglesia Parroquial de San Pedro, iniciada en 1562 y finalizada en 1677, es la construcción más antigua del pueblo, ubicada en su punto más elevado. La obra fue dirigida inicialmente por Nicolás Ribero, destacado maestro de cantería conocido por su trabajo en la Universidad de Alcalá. El edificio es reconocido como Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1983, lo que subraya su valor patrimonial e histórico.
De estilo sobrio y robusto, la iglesia se caracteriza por su gran volumen y su estructura sólida. Está compuesta por una única nave dividida en tres tramos y un ábside poligonal. Al frente, se encuentra el coro alto y una torre ubicada al final del lado de la epístola, que cuenta con un atrio de entrada. La sacristía, añadida en 1596, se sitúa en el lado del evangelio
El exterior del edificio alterna entre la sillería caliza y mampostería, con algunos elementos de sillería reutilizada de la iglesia original. Posee un pórtico con tres arcos de medio punto soportados por pilares cuadrados, accesible por una escalinata. La torre, de tres cuerpos, destaca por sus vanos en el campanario.
En el interior, la nave presenta columnas toscanas que sostienen arcos de medio punto y se cubre con una bóveda de aristas adornada con decoración barroca. El coro, situado a la entrada, es de madera, y bajo la torre se encuentra una capilla bautismal con una antigua pila de piedra. El suelo de la iglesia es también de madera, y las pinturas del siglo XVIII adornan la cabecera. Este conjunto arquitectónico no solo sirve como lugar de culto, sino también como custodio de la historia y la cultura local.

