En 1910 se decidió cubrir este antiguo Lavadero, hoy transformado en un bucólico rincón ajardinado de Campo Real del que parten varios senderos de paseo. Antaño abrevaban allí los animales de labor, se lavaban las ropas y además en el pilón se lavaban las aceitunas para aliño, por lo que la Corporación de aceituneros acordó que en la fuente de los siete Caños se permitiera colocar las aceitunas en vasijas desde las 8 de la noche a las 5 de la mañana, dejando un caño libre con la obligación de que aquellos vecinos que hiciesen uso de las aguas para lavar aceitunas dejasen limpio el arroyo. En la actualidad este manantial sigue usándose para regadío de la pequeña vega próxima a él, y hasta hace pocos años abastecía de agua a la población por medio de bombas impulsoras que la hacían llegar por la calle de la Vega y la calle Rivas hasta los depósitos, situados en la parte más alta del pueblo, bajo la iglesia, y desde allí bajaba hasta los hogares por su propio peso. En la actualidad debido a la gran demanda de caudal necesario para los usuarios, la localidad es abastecida por el agua procedente del Canal de Isabel II desde Torres de la Alameda.

