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1. Diseña tus servicios para todas las personas

Diseña pensando en la diversidad desde el principio (distintas edades o necesidades). Así la experiencia funciona mejor para todas las personas y se reducen las “excepciones”. Evita soluciones segregadas: si alguien entra por otra puerta o debe pedir permiso para participar, hay una barrera. Revisa accesos, atención y participación con una pregunta guía: ¿puede cualquier persona hacer lo mismo, con la misma autonomía y dignidad? Si la respuesta es “depende”, empieza por ahí. 

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