Tercer templo erigido en la villa desde su fundación en el siglo XII. De estilo renacentista, fue mandada construir en 1568 por los príncipes de Éboli, futuros duques de Estremera y de Pastrana, concluyéndose sus obras hacia el año 1606.
En el transcurso de los siglos ha sufrido muchas alteraciones, sobre todo en su torre-campanario y en su fachada a la plaza, que se derrumbaron en 1868 y tuvieron que ser reconstruidas completamente.
Se trata de una edificación de aspecto sobrio y clasicista. Su planta consta de tres naves separadas por pilares de piedra compuestos y arcos de medio punto. La cúpula que cubre el crucero se construyó a finales del siglo XVII y, siguiendo las nuevas corrientes barrocas madrileñas, está “encamonada” (es decir, es de yeso, sujetada por una estructura de madera).
Adosada al lado de la Epístola se encuentra la Capilla de San José, fundada a mediados del siglo XVII como capilla funeraria de la familia Megía, cuyo escudo heráldico se encuentra en la portada interior.
En ella se conserva un precioso retablo de estilo plateresco flamenco, pintado sobre tabla y atribuido a la escuela de Juan de Flandes. En su interior destacan un Crucificado de trazas románicas y una pila bautismal de piedra que, según la tradición, proceden de la desaparecida aldea de Casasola, por lo que serían anteriores al siglo XIV. También son relevantes el retablo mayor barroco y el Altar de los Santos Patrones, con las imágenes del Santo Cristo Sepultado y de la Virgen de la Soledad.
En el coro se encuentra la joya de la iglesia: el magnífico órgano barroco datado en el año 1716 y construido por Pedro Liborna Echevarría, autor de órganos tan importan tes como el de la Epístola de la Catedral de Segovia de 1700 y el de la Universidad de Salamanca de 1709. Fue restaurado durante 1994.
