Iglesia de traza románica con planta basilical de única nave a la que se une la cabe cera semicircular de época moderna. Está construida en fábrica mixta de mampostería y ladrillo y revestida al interior con yeserías barrocas. Su único acceso se realiza por una sencilla portada de 1930, aproximadamente.
Conserva adosada al muro de la epístola y cerca de los pies, una aguabenditera tallada en caliza, de traza románica. También se repiten modelos que recuerdan estructuras medievales en la torre. De planta cuadrada, se desarrolla en tres cuerpos articulados mediante impostas lisas, de los que únicamente en el superior, añadido en época contemporánea, se abren huecos de medio punto para las campanas.
Se asciende al cuerpo de las campanas por medio de una escalera embutida en los muros perimetrales cubierta con las repetidas bovedillas toledanas formadas por aproximación de hiladas, semejantes a la de Pezuela de las Torres.

