Declarada Monumento histórico-artístico en 1981, la iglesia parroquial de Santa María del Castillo ha llegado hasta nosotros gracias al esfuerzo de los habitantes de la villa de Campo Real. En la actualidad la hipótesis más aceptada es que forma parte de los pocos legados del paso de los Templarios por la Comunidad de Madrid. Los orígenes de la construcción de esta iglesia se remontan probablemente hasta el siglo XII. Algunas referencias nos hablan de que fue un convento de Caballeros Templarios, y aunque apenas se conservan documentos escritos que lo confirmen, se han encontrado restos del aljibe de esta primitiva fortaleza y un conjunto de túneles bajo la plaza del Palacio en dirección a la iglesia. El Libro I de Bautismos confirma la fundación de la iglesia en el siglo XIV, cuando fue consagrada por el arzobispo Jimeno de Luna, acompañado por 13 obispos. Aún se pueden ver algunas cruces patadas rojas en los pila res del templo, rememorando este evento histórico del 10 de febrero de 1333, día de Santa Escolástica. Tras la disolución de la Orden de los Templarios y la pérdida de los Santos Lugares, sus propiedades pasaron a la Orden de San Juan de Jerusalén, más tarde conocida como la Orden de Malta. Sería así como aquel antiguo castillo de origen Templario habría pasado a la Orden Hospitalaria y más tarde se convertiría en iglesia del Arzobispado de Toledo. De los elementos originales, destacan las ventanas de arco de medio punto y las bóvedas de crucería estrellada de la sacristía. En el siglo XVI se lleva a cabo la primera ampliación de la iglesia. De este momento sólo se conserva la cabe cera, de gran altura y de estilo gótico tardío (como podemos observar en las bóvedas y en la ventana de arco apuntado), y algunos elementos de estilo renacentista (las bases, los pilares, los capiteles de la cabecera, la pila bautismal y la puerta de acceso a la sacristía).

