En 1554, fecha en la que Pezuela contaba con apenas 180 vecinos, el Concejo compro al rey Carlos I el privilegio de jurisdicción y el título de Villa. Este privilegio le costó un millón y medio de maravedíes. Para conmemorar y advertir al viajero del poder de administración de justicia y de su condición de Villa, se mandó levantar esta picota de más de 7 metros de altura, que inicialmente estaba a la entrada norte del municipio. Derruida en la Guerra Civil, se reconstruyo en el siglo XX ubicándose en esta plaza.
Casa del Curato Enfrente, pegada a la Iglesia, puede verse la fachada de la Casa del Curato, edificada en el primer tercio del siglo XVI para el clero parroquial, por don Alonso Hernández de Tendilla, anterior camarero del Cardenal Cisneros. Fue quemada en 1706 por una partida austracista en plena Guerra de Sucesión, trasladándose los curas de la parroquia a otra vivienda frente a la iglesia, de la que se conserva una placa de piedra en recuerdo de su fundador Pedro Sánchez.
Al sur de la Casa del Curato, ocupando toda la manzana, se encontraba el palacio del IV Conde de Pezuela, construido a mediados del siglo XVII y que también fue quemado en 1706 por una partida austracista.

