Todo el pueblo se vuelca en esta representación que ocupa varias calles de la población y en la que los actores son los propios vecinos de Anchuelo. Se apagan las luces, se baja el volumen de televisores y radios, para que prevalezca el silencio en todas las calles que por unas horas se transformarán en un Belén Viviente, iluminado por velas y antorchas.
La representación suele coincidir con el fin de semana anterior a la Nochebuena y Navidad, y es necesario inscribirse en el Ayuntamiento, ya que se visita en grupos organizados. La experiencia vale la pena, sobre todo si al final de la representación te invitan a un chocolate o caldito caliente.

