La accesibilidad no es un elemento aislado: es una cadena. Asegúrala desde la inspiración y la información previa hasta la reserva, la llegada, la estancia, las actividades y el regreso. Una interrupción (un paso inaccesible, una explicación ininteligible, un trámite confuso) rompe la experiencia. Haz un “viaje de prueba” con tu equipo y detecta fricciones. Prioriza lo que afecta a seguridad, orientación, comunicación y uso real del servicio.