Convierte la accesibilidad en tangible: espacios, recorridos, instalaciones y actividades que se usan con comodidad y seguridad. Cuida que se pueda avanzar sin obstáculos: suelo firme, señales claras y lugares para parar y orientarse. En visitas guiadas, cuida el ritmo y alternativas para participar. Si algo requiere apoyo, que esté previsto y sea fácil de activar. Diseñar bien desde el inicio evita improvisaciones incómodas y reduce costes futuros.